lunes, 4 de junio de 2012

Educación para la Ciudadanía (I)

En la educación de los niños españoles, en particular de los que están en el extranjero, la asignatura de Educación para la Ciudadanía es un inconveniente que les podría quitar bastante del escaso tiempo disponible, y no digamos si los padres de esos son de ideología poco compatible con bastantes de los principios que subyacen al programa de la misma. Sí, es mi caso.

En España, muchos padres han optado por plantar cara a la asignatura por las bravas y objetar a la misma, con suerte variada. Yo, que en el fondo estoy de acuerdo con ellos y que posiblemente me hubiera unido a ese grupo de estar en España, tengo el inconveniente de residir en el extranjero, aunque mis hijos estén escolarizados también en España, por muy a distancia que sea, y de que el centro escolar no depende directamente de ninguna comunidad autónoma, sino directamente del Ministerio de Educación (o como se haya ido llamando a lo largo de todos estos años), de quien no puedo esperar simpatías objetoras en absoluto.

Educación para la Ciudadanía es una asignatura que trata de meter en las cabezas de los niños de once años en adelante cosas que presenta como verdades indiscutibles y que, en realidad, están más que sujetas a discusión. Una de ellas es el positivismo jurídico. Obviamente no lo llama así, ni lo presenta en toda su crudeza, pero lo va sacando aquí y allá, y muy especialmente cuando presenta el tema de los derechos humanos y de los derechos del niño. Para los que somos juristas, y además iusnaturalistas, cosas como ésas son difíciles de soportar. Hay más, claro. Los que somos católicos tenemos una explicación de las cosas que la asignatura omite por completo... dando otra en su lugar.

El problema se me planteó cuando Abi llegó a quinto de Primaria, y la asignatura apareció.

¿Objetar? Pfff. Teniendo en cuenta que el profesor de mis hijos soy yo mismo, las posibilidades de manipulación externa son totalmente nulas. A mis hijos sólo los manipulan sus padres, como debe ser.

- Abi.
- ¿Qué?
- Tienes una nueva asignatura este año. Se llama "Educación para la Ciudadanía".
- ¿Qué?
- "Educación para la Ciudadanía".
- ¿Y eso qué es?
- Es una nueva asignatura que han puesto en España para enseñaros cosas con muchas de las cuales no estoy de acuerdo.
- Ah...
- ¿Sabes lo que vamos a hacer?
- ¿Qué?
- No vamos a comprar el libro.
- ¿Y cómo voy a estudiarla?
- No la vas a estudiar.
- Ah... qué bien.

Ya sabía yo que esta parte de la conversación no iba a ser problemática. Además, uno se ahorra los quince euros del libro.

- Eso sí -continué-, aunque no tienes examen final, tienes que enviar unos trabajos.
- ¿Y cómo los voy a hacer, sin libro?
- ¿Qué te parece si te los dicto yo?
- Bien.

Toma, claro.

- ¿Y si no me lo sé y suspendo?
- Te daré un premio.
- ¿De verdad?
- En esta asignatura, sí.
- Me va a gustar mucho esta asignatura ¿Las demás son igual?
- No. Las demás siguen como siempre.
- Vaya.

Comenzaron a llegar los trabajos. La verdad es que la asignatura es traidorcilla: el 90% de su contenido es urbanidad, buenos modales y cosas con las que cualquiera que tenga sentido común va a estar de acuerdo. Y el 10% restante es donde te meten las pildorillas manipuladoras, escondidas en un bonito bosque. Hay que reconocerle el mérito a quien ha ideado la asignatura, porque el tío se lo ha currado un huevo.

- Abi, vamos a hacer "Educación para la Ciudadanía" - le dije un buen día.
- Vale ¿Me lo dictas?
- Claro, como habíamos quedado. Pero no hagas faltas de ortografía, que eso sigue estando mal.

La mayoría de las preguntas no eran muy polémicas: cuándo fue aprobada la Constitución, qué es la Constitución, cómo hay que portarse con los otros y algunas otras por el estilo. Incluso los que hicimos encaje de bolillos para no tener que jurar la Constitución cuando entramos en el Colegio de Abogados no estamos en contra de que la gente, incluyendo a nuestros hijos, sepa qué es y cuándo fue aprobada.

Pero había una pregunta puñetera: ¿Tienen la misma dignidad un príncipe y un mendigo? ¿Por qué?

- ¿Por qué, papá?
- Abi, un príncipe y un mendigo tienen la misma dignidad, porque los dos son hijos de Dios.

Evidentemente, ésa no era la respuesta que esperaba ver escrita el profesorado de la asignatura, que debió quedarse bastante descolocado al verla. A los pocos días llegó la corrección; la profesora, sin tachar nada, añadió una notita "... y porque los dos tienen los mismos derechos humanos."

Al final, he de reconocer que la asignatura me ha gustado. Por una parte, tienes oportunidad de explicar a tus hijos tu postura confrontándola con la postura contraria, representada por las correcciones del profesor, lo cual es mucho más didáctico, y más desde Rusia, donde los niños no leen la prensa española y no saben lo que se cuece por las Españas. Porque, sí, la corrección de la profesora sobre los derechos humanos tiene una cucharadita de positivismo, aunque quizá la propia profesora no lo sepa.

En segundo lugar, porque así les puedo poner unas puyitas a algunos profesores, como cuando tenía quince años. Y es que algunos no hemos cambiado tanto. Aunque, para puya, la que acabamos de meter entre Ro y yo. Pero ésa la dejo para la siguiente entrada.

A todo esto, a final del curso a Abi le pusieron un sobresaliente.

No sabía si pillar un cabreo o qué.

jueves, 31 de mayo de 2012

Vacas flacas televisadas

Ya de vuelta en Moscú, parece que efectivamente las cosas por España deben ir muy mal, y no sólo porque algunos comentaristas de esta bitácora se echen puyas, no. Debe haber algo más.

Para empezar, todo español que viene por aquí desde hace varios meses dice que España está mal. Los que son empresarios (y siguen siéndolo de momento) añaden que está tan mal que la práctica totalidad de la producción tienen que exportarla, y por eso están por Rusia, a ver si alguien les compra.

Para seguir, los propios rusos con los que hablan se frotan las manos pensando que las cosas están tan mal que seguro que van a conseguir una rebajita de los españoles que les quieren vender cosas como sea. Y que todos mencionan que España está a punto de cascarla, a ver si así los españoles reducen (más aún) los precios.

Pero lo definitivo es que la crisis de España sale en los telediarios rusos. Para hacernos una idea, lo único que históricamente ha salido de España en los telediarios rusos son los partidos entre el Madrid y el Barcelona (de fútbol, se entiende). El resto, ni pum. Pero no sólo de España. En los telediarios rusos se habla de cualquier cosa que hagan Putin o Medvédev, pero casi de nada más, y su información internacional se limita a alguna catástrofe natural con muchos muertos y a algo que pase, pero muy de pasada, en Estados Unidos, sobre todo si sale Obama. A Frau Merkel también le hacen algo de caso. Hay países que jamás han salido en un telediario ruso y que para el espectador local son tan ignotos como la Atlántida o la ínsula Barataria.

Pues eso, que el hecho de que haya salido la crisis española es algo insólito y un signo de que la cosa debe ser realmente grave. También puede ser que los rusos tengan ganas de regodearse de alguien, ahora que ellos estén de vacas gordas después de años de empalmar una crisis económica con la siguiente.

De todas formas, lo de regodearse debería ser relativo: y es que en las últimas semanas, el petróleo ha comenzado un curso descendente y, de golpe, el rublo ha caído un 6% en menos que canta un gallo.

A ver si no sólo en España está pasando algo.

martes, 29 de mayo de 2012

Almansa financiera

Vengo de pasar una semana en Valencia, que, como es sabido, es la millor terreta i la més bonica del món. Desde Moscú, uno lee la prensa española, y se hace cruces, pensando que no puede ser tan mala la situación como la pintan y que no es para tanto.

Sí es para tanto.

Esta gente que tenemos dirigiendo los destinos de Valencia la han estado haciendo muy buena, y no sé siquiera si son conscientes del desastre que han causado. Hasta ahora, en toda la historia de Valencia, se tenía por año más nefasto el de 1707. Hasta ahora, insisto. En ese año, las tropas de Felipe V, al mando del duque de Berwick, derrotaron en la famosa batalla de Almansa a las tropas del archiduque Carlos, y acto seguido ocuparon todo el Reino de Valencia, poniendo fin a las instituciones valencianas propias y a la época foral. El Reino de Valencia, que se siguió llamando así, pasó a ser, de hecho y de derecho, una provincia de Castilla. Y los valencianos nos quedamos, no sólo sin instituciones políticas propias, sino también sin nuestro derecho civil particular y, de esta manera, pasamos de casarnos en régimen de separación de bienes a hacerlo en gananciales, como en la Corona de Castilla, cosa no vista antes en la valenciana tierra, y así más cosas.

Lo de estos últimos meses está siendo bastante peor. Durante la tira de años, de acuerdo, las decisiones políticas las tomaban otros, pero el dinero lo podíamos tener en entidades propias con obra social propia y, se supone, sin ánimo de lucro, y que tomaba las decisiones sobre inversión sin que nadie les rechistara.

Estos que nos gobiernan, en menos tiempo del que necesitó Felipe V para dar la puntilla a las instituciones forales, se las han apañado para hacer un desastre tan grande que ha llevado a las tres instituciones financieras valencianas a la muerte directa, con el resultado de que las tres han sido tomadas por capital de fuera, han pasado a ser instituciones con un clarísimo ánimo de lucro, dominadas por accionistas, y cuya supuesta obra social va a ser cada día más supuesta, porque los accionistas lo que quieren son euros, no palmaditas en la espalda.

Y da grima pasar por Valencia, donde aún se pueden ver los carteles fantasma de Bancaja y de la CAM en las oficinas, y darte cuenta de que esas oficinas ya no pertenecen a Bancaja ni a la CAM, que sus gestores se han cargado ambas entidades y que, encima, han sacado un pastón que los demás mortales no ganamos en toda una vida, ni en varias que tuviéramos, como si fueran gente eficiente. Y así es como el otro día dimitieron todos los consejeros valencianos de BFA, la matriz de Bankia, cosa lógica, porque ya no representaban a nadie. Lo conseguisteis, machos. Ya no nos queda nada.

Eso sí, a nuestros gobernantes locales les han entrado una fiebre pseudoforal del quince. Son más autonomistas que nadie, quieren recuperar el derecho civil de Jaime I (que, recordémoslo, vivió en el siglo XIII), pero no entero, no, sino algún cachito que les sirva para marcar paquete foral y jorobar al paisanaje, que, después de más de trescientos años de derecho común, no recuerda otro.

Por tanto, ya no podemos meter nuestros ahorros en entidades valencianas, que tomen decisiones de inversión y tengan obra social local, pero, cuando nos casamos, lo hacemos otra vez en régimen de separación de bienes, como antes de 1707, no como esos castellanos ordinarios, que lo hacen bajo el denostado régimen de gananciales.

Autonomía, creo que llaman a esto.

viernes, 25 de mayo de 2012

Como la leche

Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor. Y del sol. Es mayo, no agosto, y todo el mundo luce un bronceado, por lo menos, básico. En la consulta del dermatólogo, en la sala de espera, se escuchan consejos sobre cremas protectoras, factores de protección y esas cositas que se pone la gente para no pillar un cáncer... hasta que llega mi turno, me quito la camiseta y el médico me mira, primero al torso y luego a la cara, como para asegurarse de que no soy un cadáver que viene a revisarse la piel.

- Tú no eres mucho de ir a la playa, ¿verdad?

Mejor no le digo por qué estoy así y dónde paso los inviernos.

lunes, 21 de mayo de 2012

Maniobras (II)

Habíamos dejado a las alegres fuerzas de seguridad rusas ocupando lugares en primera fila, para ver bien lo que se estaba mascando, desde muy temprano. Ahora vamos a ver el desarrollo de los acontecimientos posteriores y de cómo esos chicos tan traviesos celebraron el domingo que les había tocado vivir en Moscú, en lugar de irse a la dacha, como todo el mundo.

Cada vez se añade más gente a la fiesta.

Los de Tulipán tampoco se lo quieren perder.

Ni los ciclistas de antes... bueno, quizá sean otros, ¡como todos somos iguales!

Por fin, empieza el espectáculo y comienzan a llegar los primeros manifestantes, que tratan de pasar por el espacio que les han dejado para llegar a la plaza Bolotnaya. Esto me recuerda cuando en el Tour de Francia los espectadores sólo dejan un pasillito para que pasen los ciclistas, en su afán de no perderse una y de verlo todo muy bien.

Huy, va viniendo más gente. Y con banderitas y todo.

Y también se han traído a un profesor de yoga.

Pero tendrá que limitarse a dar una clase teórica, a esos alumnos que le siguen.

Mientras tanto, los de los cascos se les han colado a los que llevaban allí desde la mañana, y ahora son ellos los que están en primera fila. Los pobres de atrás no van a ver nada...

Y es una pena, porque cada vez hay más gente. A ver si se desbordan...


Ay, ay, ay... que aquí ya empieza a haber mucha gente... que esto se sale. Esto ya me recuerda cuando los ciclistas del Tour se enfadan en las etapas de montaña, porque casi no pueden pasar.


Pues sí, se desbordó la cosa.


Ahora es cuando toca jugar a pillar. En un bando, los que van vestidos de gris; en el otro, los demás. La llevan los de gris, que empiezan a perseguir a los demás.


Ahora la lleva el chico ese de la bandera. Le han pillado.


Un pasillo a los campeones, sí, señor.


Ahí, ahí, a hacer compañía al profesor de yoga de antes.


El juego continúa con gran alborozo de todos los participantes.


Pero los de gris parece que llevan ventaja. La clase de yoga va a estar muy concurrida.


Los de gris con casco también quieren jugar un poquito y hacen una carrera. El único que seguro se va de rositas es el ciclista, a quien nadie parece hacer mucho caso.

Y así acabó la manifa del 6 de mayo. También son ganas, con lo vacía que estaba la ciudad, querer juntarse tanta gente en el mismo punto. Entretanto, la cosa parece que sigue y ahora están intentando acampar, como unos vagabundos cualquiera; ahí la policía seguro que tendrá algunas dudas, porque es notorio que en Moscú hay gente que (muy a su pesar) tiene que buscarse todos los días un lugar para dormir (y, casi todos, para dormirla). La poli tendrá que aguzar la vista para distinguirlos de los opositores.

Pero eso es otra historia, y será cosa de contarla en otro momento.

viernes, 18 de mayo de 2012

Todos somos turkmenos

Por mucho que el desenlace de la manifa del otro día esté en el horno todavía, en esta bitácora estamos especialmente atentos a las noticias que llegan desde Turkmenistán, que tienen preferencia absoluta sobre cualquier otra cosa, tanto más cuanto que lo bueno de los artículos sobre Turkmenistán es que, en la práctica totalidad de los casos, se comentan solos. El que desee leer el original lo tiene aquí.

Un académico turkmeno ha demostrado el origen asiático de los aztecas y de los vikingos.

El miembro de la Academia de Ciencias de Turkmenistán Odek Odekov ha llegado a la conclusión de que que muchos pueblos proceden de los antiguos turkmenos. Según la agencia "Ferganá", ha escrito sobre este asunto en los libros "Somos asiáticos, arios, turkmenos" y "Huellas de los turkmenos en la Tierra". Los libros son un compendio de los artículos escritos por el autor a lo largo de los años de independencia de Turkmenistán. Según indica la agencia, no han salido a la venta por una razón desconocida. El autor se los deja a sus conocidos para que los lean, pero exige que luego se los devuelvan.

Odekov afirma que los turkmenos, en particular, son antecesores de los chinos (ello lo argumenta con el hecho de que en chino hay "signos que, sin gran transformación, expresan la palabra "turkmeno").

Igualmente insiste en que el etnónimo "turk" es una transformación de la raíz "teke". "Teke" es la denominación de una de las tribus turkmenas. Odekov, haciendo notar que desde un punto de vista etimológico la palabra está asociada con el significado "carnero", indica que los símbolos de este animal (o sus cuernos) desempeñan un papel importante en casi todas las culturas antiguas. En opinión del científico, ello es una prueba más de que las civilizaciones mundiales proceden de los antiguos turkmenos.

El académico Odekov también considera que Zaratustra era turkmeno (más concretamente, procedente del Turkmenistán Meridional), y que el zoroastrismo surgió en la antigua ciudad turmena de Nise. El autor de la investigación incluso traza paralelismos entre Zaratustra y el antiguo presidente de Turkmenia Saparmurat Niyazov, autor del "Rujnama" (un tratado histórico filosófico declarado en la República libro sagrado de lectura obligatoria). "Veinticinco largos siglos después de Zaratustra", constata el académico, "en la sagrada tierra de Turkmenistán nació Saparmurat Turkmenbashi, el Grande, creador de la constitución espiritual de la antigua etnia turkmena, el "Rujnama", que se difunde triunfalmente por los países y continentes de la Tierra."

Odekov también utiliza las investigaciones sobre Zaratustra para apuntar el origen turkmeno de los escandinavos (aclara que Zaratustra y el dios escandinavo Odín son la misma persona). "En la etnogénesis de los pueblos escandinavos y en el surgimiento de sus estados (Islandia, Noruega, Suecia, Dinamarca) jugaron un papel importante nuestros antecesores turkmenos, los ogusios", concluye el investigador.

Entre otros descendientes de los antiguos turkmenos, este miembro de la Academia de Ciencias ha descubierto a los aztecas y los sumerios. En este último caso, el científico indica la conexión entre la palabra "sumerio" y la denominación de la tribu turcoasiática de los "savires". Por añadidura, la palabra "sumer", tal y como indica Odekov, coincide en su sonido con las palabras turkmenas "sum" y "er", que significan, respectivamente, "lugar nefasto" y "tierra".

Hay que recordar que anteriormente el presidente de Turkmenistán Gurbanguly Berdymujamedov había encargado a los científicos que revisaran el pasado de los turkmenos y prestaran especial atención a la "justificación científica de la teoría del origen del pueblo turkmeno". Con su antecesor Saparmurat Niyazov se consideró oficial la teoría histórica contenida en su "Rajnama". Ahí se afirma, entre otras cosas, que los turkmenos fueron los primeros en fundir minerales y que construyeron el primer carro, con lo que "la rueda turkmena giró el curso de la Historia."

miércoles, 16 de mayo de 2012

Maniobras (I)

Últimamente la oposición está muy díscola y no se dedica más que a hacer cosquillitas al Gobierno. El Gobierno, el ruso, para que no se diga que pasa del asunto y que no quiere jugar, ha decidido que ya está bien y ha decidido que sí, que él también sabe hacer cosquillas y que ahí están sus esbirros para jugar a pillar.

Jo, y será por esbirros... ¿De dónde saca Putin tantos policías, militares y fuerzas de seguridad? No está claro que haya tanta gente voluntaria, y más sabiendo lo que hay y que uno no entra en las fuerzas de seguridad rusas con la intención de ser más honrado que un buñuelo y servir al bien. Hace unos años, estuve en una conferencia donde el interviniente, ruso él, dijo que parte del problema era precisamente ése: que había una barbaridad de gente que, a sabiendas de que su salario "oficial" no les iba a dar ni para pipas, entraba en los cuerpos de seguridad contando con el "otro" salario.

Y sí, hay mucha gente así, como se puede ver con cierta frecuencia por Moscú. Tomemos un ejemplo reciente, el del 6 de mayo pasado, en que la ciudad estaba colapsada, como vimos en una entrada anterior, por distintas manifestaciones, políticas y deportivas, pero quedémonos con una de las primeras, la de la oposición en Bolotnaya Ploschad, una manifestación, por cierto, autorizada por el municipio.


Bolotnaya Ploschad es esa superficie arbolada que se ve a la derecha de la imagen. De buen matín mañana, y mucho antes de que Udaltsov, Nemtsov, Limónov, Ponomaryov, Navalny y los demás sospechosos habituales se hayan levantado (y no digamos Kseniya Sobchak), unos curiosos camiones de color naranja atraviesan el puente. En un día normal, ese puente está permanentemente atascado, como bien sabemos los que lo evitamos como la peste, aunque sea el camino más corto para llegar a nuestro destino.


En España, con ese color, diríamos que son los típicos camiones de butano, aunque, como veremos, lo único que tienen en común con ellos es que sus ocupantes se dedican a repartir. Sea como fuere, los camiones maniobran y bloquean el puente de manera que por ahí no pueda pasar ni el aire.


Obviamente, eso no puede hacerse impunemente, y menos a dos pasos del Kremlin, por lo que las fuerzas del orden aparecen, quizá con el ánimo de montarles un pollo a los osados conductores de esos vehículos.


Pero no. Los camiones forman parte del dispositivo de seguridad de la futura manifa. Los omones, esos chicos de gris, comienzan a situarse en sus posiciones con el parapeto de los camiones. Por un momento podría pensarse que no se trata de una manifestación autorizada, sino que la Wehrmacht está lanzando una ofensiva con varias divisiones.


Aquí tenemos a los enchufados de siempre, que se colocan en primera fila para mejor ver el espectáculo. Eso sí, los chicos han madrugado bastante y les espera un buen rato de plantón.


Al poco, llega más gente a disputarles el puesto a los anteriores. Muy ordenaditos y en fila india. Ya los traen, no en camiones naranja, sino en autobuses, camiones de camuflaje, coches patrulla y en todo lo que tenga ruedas.


Se ve que hay buena armonía y que los que habían llegado primero se aprietan un poco para hacer sitio a sus amiguetes más perezosos.


Pero al final no hay más remedio que formar una segunda fila... y sigue llegando gente.


¡Eh! ¡Aquí tenemos otra comparsa! Estos llevan cascos, palos y todo tipo de material antidisturbios.


Y también se colocan en filas, dos, concretamente, pero unos metros por detrás de los anteriores, seguramente para no molestarles.


Al final, la cosa queda con tres filas de omones de los primeros que llegaron, dos filas de los que han llegado detrás, unos cuantos espontáneos por delante y por detrás, unos cuantos camiones de butano esparramaos por los alrededores del puente y vallas por todos los sitios. Yo creo que estas cosas son fomentadas por el lobby de los fabricantes de vallas, que tienen un chollo con días como éste. Con tanta parafernalia, uno pensaría que nadie en su sano juicio se atrevería a acercarse por allí, ¿verdad?


Pues se les han colado dos ciclistas, lo cual confirma una vez más que las autoridades no saben qué hacer con nosotros.


Ah, y allá al fondo vemos que hay una nueva barrera de seguridad, casi al otro lado de Bolotnaya Ploschad. Pero acerquémonos un poco más para verlo mejor.


Efectivamente. La primera línea de defensa está casi lindando con el río, y el resultado es que los manifestantes, que se espera que sean un montón, vayan a tener que acceder a Bolotnaya Ploschad por un pasillito de un par de metros, cuando podían haberles dejado no menos de doscientos metros para que llegasen sin apreturas. Cuando lleguen los manifestantes, la cosa puede ponerse... simpática.

Hay que reconocer que la cosa promete.

En la próxima entrada veremos si cumple.